Mentalidad empresarial

Una cosa es ser tacaño y otra cosa es ser austero

Nadie se hace multimillonario siendo un derrochador, una cosa es ser tacaño, y otra distinta ser austero.

Ahorrar es una decisión. La persona que ahorra es la persona que le dice NO a muchos gastos superficiales, todo con la finalidad de juntar ciertos montos  de dinero para poder invertirlos en objetivos específicos: una casa, un automóvil, un viaje o en la adquisición de algo de valor para él. En otros casos, el ahorrador solo ahorra por el mero gesto previsor. En cualquier caso, el ahorrador se caracteriza por mover su dinero de forma inteligente.

Un ahorrador presenta las siguientes características:

  • Conoce y define exactamente sus gastos
  • Tiene fuerza de voluntad para dominar sus impulsos: ahorrar no es tan fácil como parece.
  • Muestra más confianza ante los imprevistos.
  • Es ordenado

Por su parte, un tacaño es aquella persona que se destaca por su avaricia. Es importante que usted comprenda la diferencia entre avaricia y ambición: la ambición es buena porque parte de la premisa de que lo puedes conseguir todo con esfuerzo y hacer daño. La avaricia, por el contrario, todo lo quiere fácil o haciendo daño. Una definición más exacta señala que avaricia significa “Afán de poseer muchas riquezas por el solo placer de atesorarlas sin compartirlas con nadie.”  Mientras que el ahorrador usa el dinero con inteligencia, el avaro no lo quiere soltar. LO quiere retener. Y si para ese fin tiene que atentar contra el mismo, lo hace.

Aunque no está del todo probado, hay quienes atribuyen el ser tacaño a rasgos de la personalidad, traumas de la niñez, o a que recibieron poco afecto cuando eran niños. Por eso se aferran a todo lo que llega a sus vidas en este caso el dinero.

Conozca algunas de las características de una persona tacaña:

  • Sus conversaciones generalmente giran alrededor de “no querer gastar” y siempre tiene quejas de todo lo que tiene que pagar, aun se tratara de necesidades básicas.
  • Siempre busca que sean los demás los que corran con los gastos y el involucrarse en lo más mínimo.
  • Cuando el tacaño se quiere comprar algo, se fija en el precio. Cuando el ahorrador quiere comprar algo, se fija en los beneficios. Son diferencias abismales.

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Carlos Lancot

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