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Lecciones poderosas del libro “El Hombre más Rico de Babilonia”

Las enseñanzas que se encuentran en el libro El Hombre más Rico de Babilonia son sencillas y muy poderosas. Son lecciones que encierran gran sabiduría y están al alcance de cualquiera que se tome el tiempo de buscarlas y aplicarlas.

#1. Páguese a usted mismo primero:

Antes de pagarle a los bancos o a las tiendas, páguese usted mismo. 10% de todo lo que gana es para usted. Ese dinero no es para vicios, ni diversiones, sino para hacer un capital que luego deberá ser multiplicado. Dice Arkad: “debes ver a cada moneda como un obrero que tiene que trabajar en tu favor, y ese obrero deberá tener hijos y esos hijos más hijos. Pronto, tendrás un ejército de obreros trabajando para ti.”

#2. La riqueza tiene un proceso:

Un árbol da frutos en el momento en el que debe darlos, no antes. Nunca ves un árbol que primero da frutos y luego le crecen las ramas o las hojas. El Hombre más Rico de Babilonia dice: “El oro huye de la persona que lo fuerza en ganancias imposibles, que sigue el seductor consejo de defraudadores y estafadores o que seña de su propia inexperiencia y de sus románticas intenciones de inversión.”

#3. Pon tu dinero en las manos correctas:

Si quieres invertir en zapatos ve con el zapatero, no con el joyero. He aquí la clave: “Consultad a los hombres sabios. Pedid consejo a aquellos que tienen experiencia en la gestión rentable de los negocios.” En otra parte del libro se lee: “Quien pide consejo sobre sus ahorros a alguien que no es entendido en la materia, habrá de pagar con sus economías el precio de la falsedad de los consejos.”

#4. Lo que hagas, hazlo brillante.

No importa si ahora mismo eres empleado, no importa si eres empresario, siempre busca ser mejor. Presta mucha atención a lo que dice el libro: “Cuando quieres construir una buena casa, no te importa si las vigas son pesadas o si el pozo del que sacas el agua para el yeso está lejos. Prométeme, muchacho, que, si tienes un amo, trabajarás para él tanto como puedas. No te inquietes si él no aprecia tu trabajo. Recuerda que el trabajo bien hecho hace bien al que lo realiza, lo convierte en un hombre mejor.”

Y esto último es fundamental: por sobre todas las cosas, nunca tengas alma de esclavo. Sé un espíritu libre. Recuerda: “Si un hombre tiene alma de esclavo, ¿No se convertirá en uno, sin importar su cuna, del mismo modo que el agua busca su nivel? Y si alguien tiene alma de hombre libre, ¿No se hará respetar y honrar en su ciudad, aunque no lo haya acompañado la suerte?”

 

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Carlos Lancot

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