Historias y Reflexiones

La historia de dos campeones con un final diferente

Para muchos, el mejor jugador de todos los tiempos fue Garrincha. ¿Pero qué paso con él? ¿Por qué murió pobre y abandonado? Lea esta historia y descubra que ni el talento ni la disciplina son suficientes…hay algo más.

La historia dice que Garrincha era el mejor regateador de todos los tiempos: se trataba de un ejemplar nunca antes visto en el fútbol. Junto a Pelé ganó el mundial de Suecia 1958 y Chile 1962; Juntos llegaron a jugar 40 partidos vistiendo la camiseta de su país.

Su nombre real fue Manuel Francisco dos Santos y falleció en enero de 1983, a los 49 años. A pesar de que uno de los más grandes estadios de Brasil lleva su nombre e, incluso, a pesar de que en algún momento fue conocido como “la alegría del pueblo”, Garrincha murió en el olvido y en la más absoluta pobreza.

Lo que compete a nosotros es mostrar la figura de dos genios del balompié; mostrar su ejemplo y que sea el lector quien saque sus propias conclusiones. En primera instancia, destáquese la figura de dos muchachos que vienen de abajo. Tanto Garrincha como Pelé vienen de hogares humildes; no obstante, hay un detalle que resulta crucial para el análisis posterior: mientras Pelé tenía padres que lo guiaban inculcándole la fe en Dios, Garrincha tenía un padre que hacía maravillas no con el balón, sino con el trago. Creció con ese ejemplo. Hay otros datos de igual consideración: A Garrincha le decían “el Ángel de las piernas torcidas.” Debido a que siendo pequeño sufrió de una seria enfermedad, su pierna izquierda estaba curvada hacia dentro, y la derecha era unos cinco centímetros más grandes. Era pequeñísimo y si bien era veloz, se ha señalado que era un muchacho tímido, de baja autoestima.  Al hablar sobre la personalidad y el carácter, los Psicólogos anotan: “Hay determinados hechos de la infancia que marcan al ser humano. Cuando estos hechos han tenido un marcado énfasis negativo y no han sido superados, pueden terminar saboteando el éxito de la persona.”

A pesar de la pobreza y del defecto físico, Garrincha tenía, como ya ha dicho antes, un talento sobrenatural: era un verdadero artista del futbol. Cazatalentos de diversas partes del mundo venían para ver “al mané.” Y así, la vida le fue abriendo puertas que nadie imaginó. Los mejores clubes del mundo se lo peleaban y el dinero, antes escaso, ahora sobraba. Pero en medio del éxito, en medio de la fama mundial, Garrincha empezó a mostrar las debilidades propias del hombre que tiene los vicios del espíritu: empezó a mostrarse mujeriego. Se le ha registrado 14 hijos no reconocidos. Mujeres por aquí, mujeres por allá.  Sobre el donjuanismo, un destacado autor ha escrito: “El don juan es un terrorista del amor. El donjuanismo es un intento de probar la virilidad, la capacidad de macho. En el fondo, es un sentimiento de inseguridad que refleja profundas carencias emocionales…”  En materia financiera, dinero que Garrincha recibía, dinero que desaparecía. Nunca re invirtió. “Nunca pensó en su vejez,” comentó un amigo. Y añadió: “vivía el día a día y no supo rodearse de gente buena. Todos eran vividores que no lo querían a él, sino su dinero.”

Mostramos el caso sin juzgar al hombre, al ser humano. Fácil es hacer juicios y concluir. Sin embargo, la pregunta de fondo es vital: ¿Por qué una persona se comporta como se comporta? ¿Por qué alguien que está en la cima del éxito no puede mantenerse allí? ¿Por qué el campeón que fue “alegría del pueblo” murió prácticamente mendigando? Se ha señalado que el talento no es suficiente. Es cierto, pero no es la respuesta definitiva. “le faltó disciplina”, apuntan otros. Y es cierto, sin embargo, volvemos a una pregunta de fondo: ¿Por qué el indisciplinado es indisciplinado? ¿Por qué el ser humano no tiene disciplina? El éxito es curioso y complejo, tanto como la mente humana.

Distinto es el caso de Pele: que, si bien viene de familia humilde, tuvo a sus padres como las grandes figuras de su vida. ¿Pueden las alegrías y las tristezas de la infancia ser cruciales para determinar el modo en que manejamos el éxito o el fracaso que tengamos en la adultez? Parece que sí. En este punto le cedemos la palabra al Dr. Corbera, especialista en temas emocionales: “La relación que tengas con el éxito o con el fracaso, es la relación que tienes contigo mismo. Sanarse a uno mismo es la mejor manera de prepararse para la vida.” Traducido esto al lenguaje popular, sería más o menos a como sigue: “sane sus heridas emocionales. Si quiere disciplina, si quiere felicidad, si quiere éxito…una buena forma es empezar por sanar nuestras emociones. Esto tiene que ver con nosotros y nada más que nosotros. Mirar adentro. Los demás progresos externos vendrán como consecuencia natural…”

El mundo está lleno de casos parecidos: muchachos que son unos auténticos “fuera de serie.” El mercado del fútbol los cotiza en millones de dólares y la prensa especializada los retrata con lujosos autos y una vida de millonarios. Pero al cabo de su carrera, muchos de ellos vuelven a la pobreza de la que salieron. Algunos otros empañan su carrera con escándalos amorosos, o porque, así como son buenos futbolistas, resultan buenos borrachos. También se registra el caso de empresarios muy exitosos, encumbrados en la cima financiera, pero que se vienen en picada producto de malas decisiones emocionales. Una persona que está emocionalmente mal, no tiene buena visión. Ni el carácter para seguirla. El mundo hasta hoy se inspira con Pelé, que asiste a los medios como “el rey Pelé,” en cambio, de Garrincha casi nadie se acuerda: porque al final de todo, el mundo solo nos trata como nosotros nos tratamos. De Garrincha el primero que se olvidó fue él mismo…

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