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La historia de Carlos Slim nos enseña que el dinero no puede comprarlo todo

Ni el hombre más rico de México puede tenerlo todo.

Algunos podrían pensar que el dinero lo puede comprar todo, inclusive la felicidad; ¡nada más alejado de la realidad! La felicidad es una sensación de tranquilidad, placer, alegría y paz con uno mismo y los demás.

¿Alguna vez ha ido al supermercado a comprar alegría, paz o lo más difícil, ¡vida!? Pues no ¿verdad? Existen cosas que definitivamente no se pueden adquirir ni con todo el dinero del mundo. Pues existen muchos millonarios que ni con todos sus millones han podido librarse de la muerte.

Ahora, este tema es muy conocido por el empresario mexicano Carlos Slim, considerado uno de los hombres más ricos del planeta. Pues él hace más de 20 años perdió a su esposa y madre de sus 6 hijos, y ni todo el dinero con el que contaba en aquellos tiempos, pudo librar a su esposa de tan trágico final.

Foto: carlosslim.com

Luego de la muerte de su esposa Soumaya Domit Gemayel, él decidió no volver a casarse y lo cumplió. Al parecer no cree que exista otra mujer que pueda hacerlo sentir el amor que vivió con la madre de sus hijos, esto muestra el gran cariño y respeto que le sigue sintiendo a pesar de los años transcurridos desde su partida.

Pero, ¿Cómo se conocieron Carlos y Soumaya?, la siguiente es una historia de novela que todos querrán conocer.

Todo comenzó aquella vez que su madre, le pidió que la acompañe donde una amiga, que al igual que ella, era de origen libanés. Él, que esperaba a su madre en la sala de la casa, no muy contento que digamos, vio que pasaba frente a sus ojos la mujer más bella que había conocido, se trataba de Soumaya, su futura esposa y madre de sus hijos. No se puede negar que fue amor a primera vista.

Carlos, unos años mayor que ella (era aún una adolescente) le pidió matrimonio, y poco tiempo después se casaron. Luego todo se convirtió en una historia de novela, tuvieron seis hijos y viajaron por todo el mundo disfrutando de la vida. Además, ella que era una amante del arte, le enseñó a él la hermosura de este. Tanto así que el tiempo después construyó un museo en honor a su esposa.

Foto: carlosslim.com

Soumaya tenía un corazón enorme, virtud que Carlos Slim siempre resaltó, “Era un mujer en verdad preciosa. Tenía una gran capacidad de reírse y de gozar de la vida, aun en los momentos más difíciles” afirmaba Slim. Además, esta virtud la hizo dedicarse durante mucho tiempo a obras filantrópicas, la cual consistía en brindar medicamentos a comunidades de la Sierra Tarahumara.

Él amó tanto a su esposa, que el nombre de su compañía “Grupo Carso” es la fusión de los nombres de ambos: Carlos y Soumaya.

Foto: Google Imágenes

Ella además, fue una gran impulsora de la donación de órganos, pues Soumaya vivió de manera personal como sus seres queridos perdieron la vida por temas relacionados a los riñones. Y justamente este mal por el que su padre y hermano murieron, caprichosamente también le ganó la batalla a Soumaya, quien a pesar de haber recibido como donación un riñón por parte de su madre cuando aún era muy joven, murió a los 50 años por un grave problema renal.

El día de su sepelio, muchas personas la despidieron, muestra del gran cariño que le tenían por haber sido una mujer de gran corazón. Y se dice que desde que ella murió, el corazón de Carlos se cerró para siempre, pues como él mismo afirma, ella fue el gran y único amor de su vida.

En muchas ocasiones, se le ha preguntado sobre la posibilidad de volver a casarse, a lo que él  ha respondido tajantemente que “no”. Además de ello, Carlos no deja de honrar a su esposa, pues en cada cosa que hace, está ella presente, como por ejemplo la construcción de un museo de arte que lleva el nombre de ella, donde muchos mexicanos pueden apreciar la hermosura de las distintas obras que allí encuentran. Por supuesto, no olvidemos que este gusto por el arte lo aprendió de Soumaya.

Foto: Museo Soumaya 4K / Vimeo

Alguna vez él afirmó: “la vida es así, tiene momentos muy difíciles y la única manera en que puedes seguir adelante, es amando la vida y el tiempo. Amar la vida”.

Sin duda alguna, una historia de vida que todos debemos tener presente, pues demuestra que el amor y la felicidad no se pueden conseguir con dinero.

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Carlos Lancot

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