Consejos y Frases

La elegancia está en nuestra forma de ser, no de vestir

Ser elegante va más allá de una prenda de ropa, está en nuestra forma de ser no en nuestra forma de vestir.

Reglas de etiqueta de vida son más importantes que las del armario, porque la elegancia es también sinónimo de educación y buen comportamiento.

Las buenas actitudes adornan a una persona más que unos zapatos costosos. Las palabras sazonadas, inteligentes, perspicaces y bien dichas aportan al rostro el mejor de los encantos. Es bueno preocuparse por la buena apariencia, pero cuánto mejor es tener siempre buena educación, modales y sinceridad.

“A menudo, la elegancia se confunde con la superficialidad, la moda, una cierta falta de interioridad. Es un grave error: el ser humano necesita elegancia tanto en las acciones como en la postura, porque esta palabra es sinónimo de buen gusto, amabilidad, equilibrio y armonía”-Paulo Coelho.

¿Qué es la elegancia?

¿Qué es exactamente ser elegante? ¿Alguna vez se ha preguntado? Puede pensar que la elegancia solo está relacionada con la forma en que se viste, pero está equivocado. La elegancia es un arte de vivir, una actitud, un encanto, una forma de expresarse, una inteligencia del corazón, una forma de benevolencia, una personalidad inimitable…

La elegancia es un arte de vivir.

Estará de acuerdo en que querer ser elegante no es solo una cuestión de apariencia. También es un arte de vivir, una forma de ser que nos empuja hacia arriba. ¡Por supuesto, reunir todas estas cualidades no es tan simple o incluso imposible! Pero acercarse a la elegancia también es ser…

Busque la elegancia en ser, no en tener.

Definitivamente cualquier persona puede conseguir o comprar cosas caras de las cuales poder presumir, sin embargo, las virtudes del alma no se pueden conseguir de forma banal. Entonces, ¿alguien las tiene verdaderamente? La virtud del respeto se aprende del mismo modo que los modales y una persona educada lo es no solo por sus buenos modos a la hora de hablar, sino por sus acciones concretas.

A una persona se le considera elegante no por su buena ropa o joyas que se pone encima, sino por lo que hace cada día. Por lo tanto, es fabuloso ser una persona elegante, porque las personas a su alrededor aprenden a respetarlo y admirarlo. Cuando es elegante por sus virtudes, se convierte en un ejemplo a seguir, en una celebridad en el mejor sentido, pues muchos querrán ser como usted.

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Carlos Lancot

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