Consejos y Frases

El ascenso y la caída del hombre más rico de todos los tiempos

El hombre más rico de todos los tiempos es el Rey Salomón. Es el hombre más sabio. Así como Salomón extendió su imperio, así los empresarios deben extender sus mercados. ¿Cuál es la clave? Es la sabiduría.

TOME EL CONSEJO DE LAS PERSONAS CORRECTAS

La historia dice que Salomón era un jovencito, y siendo demasiado joven se convirtió en Rey. Previamente, Salomón había escuchado los consejos de su padre, David. Esto es algo que hay que anotar: Salomón escuchó los consejos de su padre. Tomó nota de ellos. Su padre era su mentor. De aquí se puede concluir lo siguiente: el hombre más rico de todos los tiempos siempre fue un hombre que escuchaba a las personas correctas. La pregunta que usted debe hacerse es: ¿a quién estoy escuchando?

REPASA TUS INTENCIONES

Las escrituras dicen que a Dios LE AGRADÓ que Salomón haya escuchado a su padre, y por eso una noche, durante un sueño, Dios se le presenta a Salomón y le hace una pregunta clave: “¿Qué quieres que te?”  El hombre más Sabio responde: “Soy muy Joven para gobernar, por favor, dame SABIDURIA para gobernar a tu pueblo.”

Aquí usted debe notar lo siguiente: #1 El rey Salomón es un hombre humilde. Observe que no responde diciendo: “dame sabiduría para gobernar A MI pueblo.” Más bien dice: “dame sabiduría para gobernar  A TU pueblo.” No tiene ego desmedido. #2 El rey Salomón pide SABIDURIA PARA GOBERNAR. No dice: “Dios, desaparece a mis enemigos.” “dame más tierras.” “protégeme”, “no me des problemas.”  PIDE SABIDURIA. Y observe la respuesta  de Dios: “Porque has pedido sabiduría y no larga vida ni riquezas, te daré más sabiduría que a cualquier persona que haya vivido hasta ahora. Pero, además de eso, yo te daré las cosas que no pediste, sí, te daré riquezas y gloria.”

Aquí se ve claramente que si tus intenciones son malas, usted nunca podrá disfrutar de lo que tiene. Si usted quiere prosperar, sus intenciones deben ser intenciones nobles. Esto lo han escrito autores como Napoleón Hill en su libro Piense y Hágase Rico. Lo ha escrito T Harv. Eker en su clásico “Los Secretos de la Mente Millonaria.” Ellos dicen: “las intenciones por las cuales quieres hacerte rico deben ser intenciones nobles.” ¿Para qué quieres ese millón? ¿Lo quieres para sentirte mejor que el resto? ¿Quieres demostrar algo?  ¿Quieres ser rico porque te sientes un pobre resentido? Si tus intenciones son nobles, te irá mejor. Pero si tus motivaciones tienen como raíz el rencor, la revancha, la envidia, tu camino será más difícil.

EL APOGEO

Las escrituras refieren que cuando el imperio de Salomón estaba en su máximo apogeo, venía a verle gente de todo el mundo. Y esto es lo que queremos que usted note: Las escrituras dicen que venía a verle gente de todo el mundo. La pregunta es: ¿Cómo se enteraban? Cuando Salomón administraba justicia con sabiduría y trataba a su gente con respeto, su pueblo quedaba maravillado. Y entonces el propio pueblo le hizo buena fama. El boca a boca dio la vuelta al mundo dando cuenta de un joven rey que era realmente sabio. Note eso: EL BOCA A BOCA. Señores, los empresarios deben recordar que el boca a boca sigue siendo el más efectivo sistema de marketing. Salomón actuaba con justicia. Era visionario y sus tierras prosperaban. Entonces sus buenas acciones, sus buenos resultados, le hicieron buena fama. Si bien la fama es muy importante, el enfoque de usted no debe estar en buscar fama…SINO EN HACER LO CORRECTO.

La fama es una consecuencia natural. ¿Qué pasa cuando algo tiene buena fama pero no es realmente lo que se dice? Usted escucha buenas opiniones de un restaurante. Pero cuando va la atención es deprimente. Usted sale decepcionado. Por eso usted debe olvidarse de la fama y centrarse en hacer lo correcto: atienda a sus clientes mejor de lo que ellos esperan. Mejore la calidad de su producto. Haga esfuerzos para proteger el bolsillo de sus clientes. Trate mejor a sus empleados. Concéntrese en innovar. Use la tecnología de forma inteligente. La fama vendrá como consecuencia natural…

LA CAÍDA DEL REY

¿Cómo es que un rey que era sabio y noble se viene abajo? ¿Cómo cayó Salomón? ¿Cuál fue su final? La historia es muy interesante: la caída del rey tiene que ver con su vida sentimental y sexual.  Tuvo que pagar el precio de sus pecados sexuales. Por eso es que usted debe ser muy claro respecto a este punto: SU PAREJA ES DECISIVA. La persona con la que usted dedica unirse en matrimonio o convivencia es fundamental. Es clave que compartan los mismos valores, la misma mentalidad, y que exista el respeto del uno del otro.  La pregunta central es: ¿Por qué cayó Salomón? La respuesta está en un versículo bíblico: “El rey Salomón amó a muchas mujeres extranjeras.” Aquí hay dos problemas que son la razón por la cual el rey se viene abajo: #1 Amó a mujeres extranjeras: Entiéndase por “extranjeras”, en ese contexto, a mujeres de otros sitios que tenían otras creencias, otras mentalidades, otros valores. Salomón se viene abajo cuando empezó a enamorarse de mujeres que adoraban a otros Dioses. Ellas tenían otra mentalidad. #2 Amó a muchas mujeres. La biblia dice que Salomón tuvo setecientas mujeres y reinas, y trescientas concubinas. Lo que se nos muestra es que cuando no tenemos dominio sobre nuestra energía sexual, nos vamos directo a la ruina. Así que la conclusión es muy simple:

#1 Si usted quiere progresar, usted debe encontrar a la pareja ideal: que comparta sus valores, sus creencias, su mentalidad, su visión.  #2 El respeto a la pareja desata fidelidad. El respeto que tienes a tu pareja, es el respeto que te muestras a ti mismo. Una persona fiel, leal, tiene paz mental, paz espiritual.  #3 Los deseos sexuales son energía y deben ser administrados con responsabilidad. No eres más hombre porque te acuestas con más mujeres. No eres más mujer porque tienes a muchos hombres a tus pies. La cuestión sexual es energía: puede llevarte arriba o puede arruinarte.

Estamos convencidos de que más allá de las creencias religiosas, de la historia de Salomón se pueden extraer valiosas lecciones. Ya de usted depende si tomarlas y aplicarlas, o ignorarlas. Al final, todo se resume en decisiones.

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Carlos Lancot

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